Casa de Memoria José Domingo Cañas

Información General del Sitio

La actual Casa de Memoria José Domingo Cañas, ubicada en un barrio residencial de Ñuñoa, fue la sede de un centro de detención y tortura utilizado por la DINA, conocido como “Cuartel Ollague”.

  • Región:

    Región Metropolitana

  • Comuna:

    Ñuñoa

Descripción General

La actual Casa de Memoria José Domingo Cañas, ubicada en un barrio residencial de Ñuñoa, fue la sede de un centro de detención y tortura utilizado por la DINA, conocido como “Cuartel Ollague”.

Originalmente esta casa fue propiedad del sociólogo brasileño Theotonio Dos Santos, quien pocos días después del Golpe entregó su propiedad
a la embajada de Panamá con el objetivo de poder albergar allí a refugiados políticos. La casa fue utilizada por cientos de asilados políticos. Pero a mediados de 1974 fue arrebatada por la DINA y comenzó a ser usada como centro clandestino de detención. De acuerdo a los testimonios reportados en las comisiones Rettig y Valech, la casa fue utilizada, entre agosto y septiembre de 1974, como recinto de torturas y muerte, pero continuó operativa hasta 1977, año en que fue la CNI la entidad que estuvo a cargo de la casa hasta 1987, usándola para sus oficinas. A la fecha, y considerando los testimonios mencionados, se tiene registro de alrededor de 53 personas desaparecidas desde este lugar y de una ejecutada política.

Desde el fin de la dictadura el frontis de la casa, que se encontraba en condiciones de total abandono, fue utilizado por organizaciones de derechos
humanos, familiares y vecinos para conmemorar la violencia allí cometida, demandar justicia y luchar por la recuperación de la casa para dignificar la memoria de quienes habían pasado por este sitio. Sin embargo, y pese a las constantes demandas de estas organizaciones por preservar el inmueble, este fue demolido a fines de 2001, poco antes de haber sido declarada Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales (en 2002), lo que permitió proteger el terreno de futuros proyectos comerciales o inmobiliarios y declararlo como espacio recordatorio de los episodios de violencia allí vividos.